Lo más divertido de cambiar de continente son... las pequeñas diferencias. Se puede pensar que lo de que el coche sea automático es algo molesto, y es verdad. También lo es el hecho de que se empeñen en usar unidades de medida draconianas (galones, piés, millas, libras) y no sepas lo que compras, ni a qué distancia están las cosas, ni si estás gordo o delgado ni cuánto te va a costar llenar el depósito.
Pero todo eso no es lo peor, ni mucho menos. Lo peor es intentar hacer una compra en el supermercado, y darte cuenta de que te pareces a tu madre cuando se va a hacer la compra sin gafas. Todo lo que compras es no-exactamente lo que tú realmente querías comprar. El otro día quería comprar nata de cocinar, de las que en España se venden en tetra-brik, y después de mucho pensar y mirar las estanterías decidí comprar algo llamado "whipping cream". Tuve suerte, y si no era nata yo no me dí ni cuenta. Pero sin embargo hoy no tuve tanta suerte. Después de estar mirando un rato para las latas de tomate, y dudar entre "mashed tomatoes" y "tomato paste", finalmente me decidí por la 2ª opción (básicamente porque la lata era más del tamaño que yo puedo comerme, en contraposición a la de los "mashed" que era como de medio litro errr digooo, 1/7 de galón). Pues esto es lo que me encontré al abrir la lata:

A lo mejor no se aprecia la maldad condensada que realmente contiene el bote. Mirad en esta otra foto la bola de "helado" de tomate:

No sé a vosotros, pero la verdad, a mí me gusta que mi tomate obedezca las leyes de la termodinámica y la gravedad...