viernes, 14 de septiembre de 2007

Cat


Todo el mundo sabe que el verdadero propósito de los blogs, y de internet en sí mismo, es poder colgar fotos de gatos y hablar de ellos. Vosotros mejor que nadie, porque mira que dáis la paliza con que suba fotos del gato (comprensiblemente, el resto es relleno y para despistar).

No me preguntéis por su nombre, porque hasta donde yo sé (y hasta donde sabe su veterinario también), es "the cat" o "the kitty".

Creo que es bastante vieja, se pasa el día durmiendo y no hace nada demasiado cansado. Su vida se resume en:

  • Cuando me levanto, viene a vigilar que le ponga agua y comida. No las toca, simplemente está vigilando que lo haga. Si se me ocurre hacer cualquier cosa antes, se queda sentada mirando para mí con cara de amonestación no-verbal.
  • En algún momento de la tarde, preferiblemente cuando llego a casa, tengo que dejarla salir un poco al jardín. En cuanto entro, empieza a miañar y a llevarme a la puerta. Periódicamente paso por delante a ver si quiere volver a entrar. Invariablemente, cuando la deje volver a entrar, me amonestará (esta vez verbalmente) por todo el tiempo que ha estado esperando delante de la puerta.
  • Al entrar, va lanzada hacia donde tiene la comida para ver si tiene algún regalo. En este caso, el regalo es atún de lata, que le encanta. Tiene que comer un poco todos los días, si no me persigue y amonesta verbalmente por toda la casa hasta que se lo pongo.
  • Si no la cepillas mientras come, entonces prácticamente no come (excepto el atún). Periódicamente me persigue por toda la casa para llevarme a donde tiene su comedero para que la cepille. Entonces, se pone a danzar por toda la cocina, no vaya a ser que me resulte fácil.
  • Es una gata "de monte", por lo que a nadie se le ha ocurrido nunca cortarle las uñas. El mobiliario de la casa es testigo. Menos mal que no le dá por jugar, porque sospecho que podría amputarme un dedo si lo intentase.
  • Si empieza a hacerse tarde, viene a buscarme y a reñirme porque no estoy acostado.
  • En cuanto vé que hago ademán de acostarme, sale como un cohete para la habitación. En cuanto me siento en la cama, y antes de haberme cambiado ni nada, se sube y empieza a pedir que le haga caso. En el tiempo que tardo en cambiarme, se aburre y baja, sólo para volver a subir a los 15 segundos porque he terminado y ya me he acostado.
  • En ese momento, empieza a perseguirme con mucha vehemencia porque quiere que la acaricie. Como se me ocurra no hacerlo, estoy perdido. Ayer estaba leyendo y saltó a la cama, vió que no le hacía caso, y se puso *encima del libro*. En ese momento, no tuve más opción que hacerle caso...
  • Lo más divertido es que como tiene las uñas tan largas, se queda atrapada en la colcha continuamente. Es divertido básicamente porque la colcha no es mía, claro.
En resumen, un animal entrañable que comprende perfectamente que su tiempo es mucho más valioso que el mío, y que he venido a los Estados Unidos para cuidar de ella, porque su dueña tenía que irse.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

You're f*cked, man!

Anónimo dijo...

A ese gato lo cuidas más que a mí... Aunque no es difícil :p Un beso!!!!!!

Marta dijo...

Lo siento Gabriel... este artículo ha acabado definitivamente con tu historial de "borde sin corazón"... con lo que te lo habías currado!Todos estos años a la basura por confesarnos tu entrañable convivencia con una gatita... si en el fondo eres un encanto.... jiji...

....Al final he dicho lo mismo que Alberto pero desde el punto de vista femenino, no?

Martola

Rigel dijo...

Mientras leía el post te imaginaba contándolo en voz alta, con esos gestos tan particulares que tienes (y pitillo en la mano, focourse).

La gata esa por lo que cuentas es el estereotipo esperpéntico del americano: ella es el centro del mundo y tu eres un inmigrante hispano que ha venido a los EEUU de criado.