martes, 4 de septiembre de 2007

Ortóptero infernal



Bueno, éste viene a ser el ¿saltamontes? que me estuvo aterrorizando durante el fin de semana. Como se puede observar, le falta una pata -- no estoy seguro de si la perdió en el rin-n-n-n-n-g con la gata o si era una herida de una guerra anterior. En todo caso, no parece muy probable que hubiera conseguido entrar en el porche trasero sin ella, dado que la única abertura está entre el tejado y la pared.

Puede que en esta foto no parezca muy terrorífico. Quizás hubiera debido poner mi mano al lado para comparar tamaños, pero la verdad es que le tengo cariño y no me hacía mucha gracia la idea de dársela de comer al Saltamontes (me he estado informando, y que sepáis que los ortópteros tienen aparato bucal masticador). El tamaño aproximado del bicho era el de un puño. Digamos que tenía el tamaño adecuado para que me fuera totalmente impensable matarlo de ninguna manera. Supongo que se reiría del matamoscas, y si le atizo con algo más me valdría que fuera una sartén. Y aún así, no las tendría todas conmigo.

El bicho (parece que) ha desaparecido últimamente. Todavía no me he atrevido a mirar si está muerto en el suelo, pero dado que mañana es "trash day" (ya hablaremos de esto otro día) y que el cubo de la basura reciclable está justo ahí... pues creo que me tocará pronto.

Como pequeña descripción de la fauna local: es aterradora. Yo he pasado muchos veranos en la aldea, y no había bechos semejantes a los de aquí. No sé qué les dan de comer (¿cadáveres?), pero la verdad es que crecen muy sanos y fuertotes.

Aparte de los ejemplares grandes y aterrorizantes, hay otro tipo de bicho que no había visto nunca, que resulta que vuela y deja como estelas verdes. Sospecho que éstos deben ser pequeños, porque no los veo: solamente veo su estela de vez en cuando (es como una estrella fugaz, siempre la ves por el rabillo del ojo y difícilmente cuando estás enfocando).

Mención especial en el bestiario merecen las cucharachas: no me extraña que puedan sobrevivir a una explosión termonuclear viendo su tamaño -- aunque sí he comprobado que no pueden sobrevivir a una zapatilla, pero eso es otra historia.

2 comentarios:

lauramcastro dijo...

Veo que has llegado a la misma conclusión que yo: el calor y la humedad los hacen demasiado grandes como para enfrentarse a ellos con las armas habituales X-D. Yo al final tuve que resignarme, usaba un vaso o recipiente similar para atraparlos y luego los soltaba en el jardín otra vez... sólo imaginar el crujido de su caparazón me compensaba las posibilidades de que volviesen a entrar...

Anónimo dijo...

La curiosidad mató al gato, y yo esta noche voy a tener pesadillas con bichos gigantes... Seguro!